Parroquia
San Miguel Arcángel
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Si, hasta una vez al año. En caso de necesidad antes también.
Si puede hacerlo, se hace un rito más breve, pero puede ser ungido apelando a la Fe del enfermo que si estuviera consiente lo hubiera solicitado.
Se inicia con oraciones preparatorias, alabanzas y pedido de perdón, se proclama un texto de la Palabra y hay suplicas por el enfermo, se invoca el Espíritu Santo para que descienda sobre el enfermo y se coloca el aceite consagrado por el obispo en la frente y en las manos del enfermo, luego oraciones finales y bendición final.
La Unción de los enfermos la pueden recibir periódicamente los adultos mayores (65 años en adelante); también todos los que tengan una enfermedad crónica y/o de cierta gravedad. Si la operación conlleva riesgos graves se puede pedir la Unción de los enfermos a cualquier edad, basta ser bautizado.
Jesús derrama su Espíritu Santo a todos los enfermos y los adultos mayores que sienten debilitado su cuerpo. Lo hace por medio del Sacramento de la Unción de los enfermos, que consiste en Ungir con aceite consagrado por el obispo el día del jueves santo, la frente y las manos del enfermo o anciano.
Su efecto es derramar el Espíritu Santo para fortalecer el espíritu del enfermo/anciano y pueda recibir las gracias de santificarse en medio de su enfermedad y la sanación espiritual y física, está última si es la voluntad de Dios. Es un sacramento que da fortaleza, sanación, perdón de pecados y paz en medio del dolor.
También se brinda este sacramento a las personas que están por fallecer para que tengan la sanción espiritual y entreguen su alma al Señor en paz.
Contactarse en la secretaria parroquial o por alguno de los medios on-line que ofrece está página.
Con la explicación que encuentras en esta página puedes ir haciendo una enseñanza a tu familiar para que se disponga bien, sin miedo de morirse, a recibir el sacramento que fortalecerá su espíritu. Siempre es mejor que la persona sea consciente y desee recibirlo para fortalecer su fe.
Es una responsabilidad de la familia, de no sólo acompañar al enfermo y anciano en sus necesidades biológicas y diarias, sino también espirituales y de Fe.